He venido a la orilla con los brazos tendidos,
la boca de tierra y la camisa de grana.
Pero yo no soy malo, madre.

Me escondo en los montes y sierras,
en el vientre de lo oscuro.
Pero yo no soy cobarde, madre.

Nada tengo; solo un nombre prestado,
un nombre que ya no me nombra.
Aquí yaceré entre las piedras,
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.