En los tiempos muertos te recuerdo,
entre el esfuerzo que me debo y el afán de ser más poema que persona.
Cada día nos arrojan paladas de absurdo informe,
a nosotros, sepultureros de un monumento incomprensible,
y yo interpreto signos y augurios hacia un olvido descifrable:
recuento coches que van a morir a hogares, divorcios, bancarrotas;
atravieso lugares que conservan la temperatura de dos cuerpos
y un color nacido de la cromática instintiva del instante;
veo una alcantarilla y es la cola de un felino
(o de sábado feral), y entonces abandono las causas lógicas.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
Recordarte en esta planicie es apenas otra forma de naturaleza:
conchas, fuegos, peces, bosques, fosas… acostumbrarse a la vida.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.