He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
La marea deja sal en mis raíces,
una franja blanca entre el mar y el desierto.
Sobre mí brota del cardón una iguaraya,
y no sé si florece o me devora.
Al final de la tarde, el nordeste me busca,
arranca sin prisa
las hojas que dejé abiertas.
Las Majayut conocen mi rastro.
Y al amanecer,
algo verde insiste
donde ayer estuve.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.