He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca:
mi planta, hundida en agua se mueve en dos sentidos
y un cielo de promesas en el suelo se trunca.

Nacen como esperanzas raíces en mis venas,
canciones ancestrales se afirman en murmullos
y van pasando al río corrientes en que apenas
adquieren importancia los sentimientos suyos.

Y sigue la continua y húmeda vigilancia
del agua del estero circulando constante,
los pestilentes lodos transforman en fragancia

recuerdos resentidos que siguen adelante
a quien el tiempo roba presencia e importancia
y quieto en este sitio yo ya tengo bastante.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.