Le vi vomitando recuerdos,
secando al sol sus delirios, sus retornos.
Le vi dormir sin despertar,
orando sin palabras
ladrando sin respuestas.
Le vi volar muy alto
para perder sus caminos
y alejarse del polvo cansado del mediodía.
Le vi sudoroso y opaco,
sin luz de luna en sus ojos,
sin una soga barata
para colgar su último desayuno.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.