Relatos que nunca terminan,
donde palabras palidecen, se extravían;
Hojas inconexas, lágrimas de cuartilla.

He venido a la orilla con los brazos tendidos,
la fronda cae de las ramas, vacía;
la tinta de la pluma, ahora seca,
guarda en secreto confidencias.

La savia del árbol que parecía derrotado
resurge con la lluvia de marzo
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca,
talismán que a las hojas musita.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.