El anuncio de que el otoño
recuerda que nos mirábamos
y los subtítulos de tus fotogramas,
aquí y ahora, me reconcomen, inexorable
vaivén de mundos de sinestesia, me dicen tormentas.

He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
me descompongo y soy arena de libro soñado,
y en otro lado, pasto de una vaca sagrada,
el dolor de la piel que habito me despersonaliza,
sintiéndome más una idea, más una cosa inerte, más la piedra
que duele sin ser tirada por tu mirada intacta en el reflejo de la foto
que sostengo mientras las lágrimas se funden en la sonrisa, que no papel,
viva, más presente que nunca, ahora podemos bailar juntos la canción del último otoño.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.