He venido a la orilla con los brazos tendidos,
donde están los poemas del verso ensimismado.
Soy el hijo de Alejandro por medido y rimado,
lo dicen los doctores, letrados y entendidos.

Hoy vengo a incomodarte, verso libre y sufrido,
con vocación de víctima y centrado en ti mismo:
el yo, me, mi, conmigo, de evidente egocentrismo,
humilde pavo real tras un gorrión escondido.

Quiero decirte algo que puede causar tu espanto:
hay un ave artificial que emula muy bien tu canto.

Llorón desenfadado —esta es tu alegoría—,
eres la uña de gato que nuestra orilla trunca.
Antes no fui apreciado por la moderna porfía
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.