Quedarse
Nadie me dijo que el agua tuviera prisa.
Llegué con la sed y el alba por delante
a esperar lo que el río nunca prometió.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
Cada mañana el cauce me devuelve
un poco de mi sombra, mojada y sin dueño.
Solo los pájaros saben nombrarme sin nombre.
Si alguien pregunta por mi espera,
decidle que el agua pasó y yo me quedé,
que a ese quedarse en la orilla también lo llaman río:
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.