Dejé mi sombra ardiendo contra el frío,
busqué la luz que el agua desparrama
y fui raíz que al fondo se derrama
para aprender la sed que lleva el río.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
Calló mi voz, vencida por la espina,
y en verde latir la tierra me domina:
soy cauce ciego, viento y despertar.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.