No merezco el descanso del alma,
la eternidad es un lugar tan solitario,
ya ni sacudo el polvo de mi capa,
solo espero que la tierra me abrace y me niegue regresar…
He caminado los senderos de esta vida,
ya mi asombro es un rumor en el agua.
He venido a la orilla con los brazos tendidos,
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
¿Qué será de mi mañana que despunte el alba?
Quisiera dejarme caer bajo la sombra del roble de mil años que yo planté,
y allí en silencio contemplar el cielo,
y marchitarme junto a las hojas muertas…

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.