Bajo el rumor sutil que el viento abriga,
busqué la paz donde el caudal se entrega,
y hallé la voz que el tiempo no sosiega.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca,
verde sutil que al viento se renueva,
mientras la tarde su temblor apruebe
y el agua mansa y clara se detenga,
custodia fiel de cuanto el tiempo lleva
en esta orilla donde el alma juega.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.