(He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca)

Atrapado seré siempre con mis raíces en puros
jirones, briznas como alimento de las estrellas.

Añoran ellos el verde, y no la negrura del mar abismal
que cantan los marinos naufragados hace ya meses.

Almas que zozobran entre espumas y ayes de dolor
alimentados solo de pan de polvo de estrellas.

Sueñan los marinos volver al barro junto a sus casas
y pisarme a salvo, a espaldas del mar en la lejanía.

En la orilla quedé casi yermo, aplastado
por las botas de los niños y las lágrimas de las mujeres.

Seré la hierba que no termina nunca, como malecón
de la frontera de los vivos, de los cantos y ojos tristes, ya secos.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.