He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca.
Es tan extraña esta alegría
aún más compleja que las lágrimas.
Como brizna de hierba entre las grietas
que arañan las aceras de mi barrio.

Vereda sin destino en descampado,
polilla que aletea en la farola,
desafinada cuerda sorprendida
por el eco imprevisto de una nota.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.