He venido a la orilla con los brazos tendidos,
con un recuerdo dormido entre mis manos,
con la voz enredada
y el silencio dispuesto a nombrarte.

Y ahora ya soy la hierba que no termina nunca,
la raíz que se envuelve en la tierra,
el agua que regresa,
aunque se pierda en la ausencia.

Si alguna vez me buscas,
seré el verde que abraza los años,
la espesura que permanece,
esperando que vuelvas a nombrarla.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.