El cielo: ola azul sin orilla que bota espuma de nube
me baña con un tenue viento de agosto,
recuerdo las cometas que me robó embravecido
y que en alguna otra playa dejó caer al olvido.
Me siento un niño al que solo le queda
en las manos
un manojo de pita desgajada
sin atar al extremo de un sueño
de un ave, de un poema o un amor
para que se eleve en este cielo azul
que ahora contemplo: porque
he venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca
y se multiplica debajo del cielo infinito.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.