La altura que alcanza el castillo
la luna la quiere ver
mientras el puerto sencillo
divisa su plata y su orgullo
el mar de color cambiante
puente entre islas y costas
donde las calles angostas
buscan aires de Levante
que despierten al navegante.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca envuelta en blanca espuma en los profundos latidos.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.