He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…

La hierba inclinada ante la florecilla impoluta

que alardea su rostro
de musa desnuda

y me acusa de monstruo
de enorme envergadura.

¡Ay florecilla! empecinada y burda

no envidió tu pasajera pureza
ni tu muda y colorida ternura

¡Ay florecilla, la vida! La vida
te concedió la belleza
y a mí este verdor
que dura y dura…

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.