Llenas los espacios y los huecos

sin invadir…

Como el agua,

que moja todo, 

pero deja lugar a lo que habita.

Mudas despacio mi piel,

tejiendo con tus manos

los hilos que amarran a tu puerto,

mi cuerpo a la deriva.

¡Qué fácil has venido a mi voz,

y en qué instante!