En este tenaz silencio te llamo,
acaso negando que estás ausente,
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.

Con el sonido inútil hago un ramo
de aquella primavera confidente
para los secretos que, de repente,
se nos hacían hueco, tramo a tramo.

Horadando la distancia que agota
los restos de sentimientos fugaces,
vuelvo a sentirme ajeno a esta derrota.

Por eso, sigue el amor con disfraces
que endulcen el momento que se escota
para rendir los silencios tenaces.