Cangrejos

Estaba pensando en los cangrejos, en su color cálido y a veces intenso, cual periodo menstrual. Así como avanza en la piel, se siente caliente, los ojos palpitan, se acerca el sol, la vida en el mar.

Mi alma respira pausado; el sonido de la tranquilidad habita en mí ser, es el amor, claro, ese amor tan anhelado. En el ser es perceptible el amar; ¿hasta qué nivel es posible sentir ese calor, hasta dónde se puede pensar, y la sangre correr, hasta que los ojos se cierren?

Me desperté así; un día gris no podría ser eterno. Tu luz inundó mis sueños. RO: Vuelvo a vivir, vuelvo a ser… vuelvo al mar.

He venido a la orilla con los brazos tendidos y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…

No era el cangrejo, eran tus ojos que me llevaban a él; no era él, era el mar, amar… qué siente el ser cuando se desprende la piel al mirar, al hablar, al escuchar. Sonidos si…

La vez que imaginé la vida en otra dimensión fue cuando soñé contigo, cuando desperté porque las gaviotas volaban sobre mi cama; éramos peces, no cangrejos.

Escuchar el cuerpo envejecer significaba aprender, sentirlo, vivirlo, pero también sangrar, no solo en calidez e intensidad, también en arcoíris sobre el mar.
Pensando en el pasado, solo imagino el avanzar; prefiero no recordar para no volver a sangrar.
No aprendí, no respiré, no confirmé; solo era un arcoíris en creación reflejado a través del caparazón del cangrejo cristalizado en el mar.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.