¡Qué fácil has venido
a mi voz, y en qué instante!
Quiero andar de tu mano sin que parezca cursi
 ¿Por qué te empecinas  en  tanta quietud como las estatuas?
¡Mírame así de lejos!

 

¿No te percatas que escapo del tiempo?
Te presiento muralla, trinchera y laberinto
¡Revélate!

 

 ¡No esperes que sea yo quien te comande!
¡Aparece de una vez!

 

¡Ven!

 

Hoy mi corazón quiere ser salvado