He venido a la orilla con los brazos tendidos
y en tu playa no quedaba ni arena
con la que adentrarme en la fronda
de aquellas palabras nuestras tan vivas.
Y ahora ya soy un madero entregado por las olas,
un árbol que nunca alcanzará las luces altas,
una nube deshecha por la brisa del silencio.
Con tus palabras y tus abrazos ya era un bosque
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca
ni en los eriales ni en los tristes versos.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.