He venido a la orilla con los brazos tendidos
esperando que el mar devolviera tu cuerpo.
He permanecido abierto a la esperanza.
Todos los días bajé por el sendero del arrecife,
todas las noches avisté tu cara en sueños.
Pero llegaste tarde, demasiado tarde.
Y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
y que se acerca a la sombra de los cipreses,
cada mañana,
cuando subes al camposanto.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.