La vida no empieza, abre una ventana,
deja la luz esparcida como caída hacia dentro.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
Nunca se escucha el primer instante,
y se aprende a respirar sin retórica.
Después, un cuerpo manso
aprende a llamarla tiempo.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.