Sí, saliste por la puerta y la azotaste,
te llevaste todos estos sueños,
tu ropa y mi destino,
la vida de por medio
con tus razones y las mías conflictuadas
fue todo un vendaval.
Ahora te busco con afán
ya recuperado de la sacudida,
hijo del alba y del ocaso, luciérnaga y estrella,
aire, lluvia, nieve y fuego, haz de luz
y en configuración humana
he venido a la orilla con los brazos tendidos.
He insistido en mutar una y otra vez buscando al menos las huellas de tus pasos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.