He venido una última vez a sentirte a ti y
a las rocas acostumbradas a mi desboque:

El mar tiene vida propia al galopar en mi sus ojos,
mis piernas se hacen barro al danzar sobre tus hombros.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
Hasta el mar pierde sus olas al tenerte entre mis dedos,
pues nuestros recuerdos por siempre custodiados
no fallan al transformar en mansos a los bárbaros.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.