He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca
sin ser cortada, siempre frente a la luna iluminada
que me llena y sana, fría el alba, cuando la luna escapa.

Soy hierba y no pasa, el viento que sana almas
no pasa y, si lo hace, se escapa.
No me rozas, no toca mis ramas ni hojas.
Son pocas las horas que la tristeza me abandona.

Es que ahora que no soy más, ni más que hierba y de la mala,
no soy más que yo y mi alma, me mata.
Me mato en buscarte, tendido no, sino tirado.
Mi luna, el día cuando me ha maltratado.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.