Tu risa levanta mi corazón, como las rosas se abren en la eterna primavera de nuestro canto,
los niños te miran porque en tus labios está la belleza,
sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo,
el mío ya pasó, el bar donde te escribí tu primer poema de amor lo cerraron,
la ciudad gris me esquiva con mi melancolía,
la estatua de la plaza se te parece,
la lluvia cae por la cristalera de un café donde escribo,
no estás y en mi pluma no caben más nostalgias.