Te regalo mis ojos
Te armonizo en palabras
Te ofrezco mi sombra
tenue y ondulada.
Te limpio el paisaje
ajusto el flujo con las piedras,
igual, las hojas van entre la corriente
más abajo que las ramas.
Te susurro canciones
con vientos y trinares de aves pasajeras.
Me reposo el alma que me llama
he venido a la orilla con los brazos tendidos
Y ahora ya soy la hierba que no termina nunca.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.