He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca.
He quemado los caminos al inicio de este viaje.
Derribé puentes, destruí mapas y refugios;
condené mis pasos sin saber a dónde iban.
Levito temerosa, a la espera de nuevos silencios,
ellos han dejado una escritura intermitente,
un sendero que conduce a la nada.
Ahora lo sé, volver es imposible;
y a pesar de los miedos y el fracaso,
la tristeza y la agonía, he nacido.
Otro cuerpo acoge mi alma peregrina
y desnuda ante el mundo abrazo mi fortuna.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.