En estas horas, el cariño florece,
y los labios se abracan con dulzura.
En las calles, las animas se reavivan
y bajo nuestro techo renace la ternura.
Me andabas reprochando por ignorarte,
pero es que el afecto no me nacía.
De alguna manera me mordió de nuevo,
ese que en mi corazón se escondía.
Admito que de tu lado estuve ausente,
pero ahora estoy acá, porque te amo.
Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.