El viento se ha llevado el rumbo
al calor del sol caudillo,
el futuro se va secando
queda silencioso el navío.

Clavada en el timón
la enigmática señora delgada,
complacida por el hallazgo
las páginas de un libro pasa.

Y con la sonrisa fija
bajo la jarcia recita:
“Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.”