Quería evaporarme, desvanecerme, salirme del camino,
del recodo del miedo, de la senda de tu suerte y, sin embargo,
he venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca.
Quería levedad, aire, nieve, equilibrio de puentes,
pero tienes que arrancar mis palabras de la tierra,
hacerme ausente, inerme en tu pasado, nada en tus presentes.
Quería cielo abierto y solo merezco un laberinto
que te libere. Suelta el trágico ovillo de retorno,
que no distingo al monstruo entre estas paredes.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.