Agotado del camino triste y desnortado,
con mi cuerpo humillado, desnudo y transparente,
he venido a la orilla con los brazos tendidos,
casi gritando una oración para apaciguarme,
para redimirme del narcisismo insolente,
para convertirme en silencio casi perpetuo,
en materia insensible al dolor de la existencia
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca,
audaz colonizadora del cielo y las estrellas,
alfombra tierna y agradecida para tu cuerpo.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.