He venido a la orilla con los brazos tendidos
como quien aún espera un milagro del agua.
Dejé sobre la arena mis sueños y mis miedos,
y el viento se llevó lo que de mí sobraba.
Volví sin hacer ruido, sin promesas cumplidas,
solo el rumor del tiempo acariciando mi espalda.
Y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
crezco donde hubo lágrimas, florezco entre las piedras,
y aunque nadie recuerde las huellas de mis pasos,
la vida seguirá hablando a través de mis raíces.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.