Los ocasos del mañana, hoy duelen
En mis intrincados pensamientos.
Pensar en los días venideros,
Donde tu ausencia exaspera,
Estos martirizados sentimientos.
No me permite hallar consuelo,
En este cuerpo maltratado,
Por el inclemente tiempo.

Mi único consuelo, al no verte
Es la celestial energía que siento,
sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo,
Colmando el universo de los sueños,
Donde cada noche, infructuoso, busco tu cuerpo.