Se apaga la brisa,
se duerme el ruidoso viento
que afuera corría temprano,
y el mundo se cubre
de un manto sedoso
que arrulla la noche,
que estrecha mi mano,
y yo que he venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca,
quedando el espacio desnudo y tranquilo.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.