He venido a la orilla con los brazos tendidos
y abrazos pendientes al otro lado.
Traía una isla latiendo en el pecho
y el miedo de empezar en suelo extraño.
Encontré en otras manos un refugio,
un lugar donde soltar lo que pesaba.
Aprendí a echar raíces en lo nuevo
sin olvidar las voces de mi casa.
De aquel miedo fue naciendo vida,
como nace la hierba entre las grietas.
Hoy tiendo yo las manos a quien llega
y doy el abrazo que también buscaba.
Donde busqué refugio, doy abrigo,
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.