He cruzado la frontera
por la delgada línea del ahora,
viviendo con la inercia más feroz.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca
mientras tú la acaricias entre los dedos
buscando luz en la distancia.
Nuestra realidad se vuelve humo
que se escapa de lo que existe
por ir más allá del horizonte.
Nos queda esta vana esperanza,
de vencer la corriente que nos arrastra.
Seguir viviendo, sordos y ciegos,
en mitad de la noche estrellada.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.