He venido a la orilla con los brazos tendidos,
a buscar en su espuma el consuelo que me falta.
El mar con su rugido me ha devuelto los sentidos,
y la brisa con sal mi soledad desata.

Dejé ir mi dolor con la ola, descalza y sin destino,
entregando mi pecho al azul de tu anhelo,
y en la arena enterré tu amor clandestino,
la tierra me ha sembrado esperanzas para un nuevo cielo.

Gracias al agua y al viento que tu figura deshacen
para abrir el alma a un suelo que germina;
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.