He venido a la orilla con los brazos tendidos
para abrazarte y luego abofetearte,
por tu cruel tardanza
y por tu bruma de abandono.

Dos orillas y un abismo por cruzar,
tus ojos llamándome a cada instante
y los míos vendados
por el recuerdo de tus besos.

Te he mirado tantas veces
y tú ausente.
Las orillas se desdibujaron
por la crecida del río;
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
aquí en el frío olvido.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.