Navegué muchos mares en horas infinitas,
fui náufrago en mareas de azules cristalinos,
derroché en su oleaje mil taciturnas noches,
donde inermes yacían quimeras y quebrantos

y el blanco más urente corroía los dientes
de seres indolentes con facies mortecina
en cuerpos extasiados de sangre confundida
bajo el más absoluto silencio de los dioses.

…Y en sus profundidades, cuando ya me rendía,
en el preciso instante que me sentía ausente,
conseguí ver tu nombre cincelado en la arena.

Me abandoné a las olas y hasta aquí me arrastraron;
he venido a la orilla con los brazos tendidos,
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.