Exiliado de mi charco de soles enfermos
y anémica la sangre de libertad y justicia
emprendí, cual destino, la huida…

He buscado en las grietas del cielo
la confirmación silenciosa de que el recuerdo
presta carne real al pasado y al tiempo.

He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…

Aquí serán fértiles los augurios.
Verdes al fin los pensamientos
para esta estirpe de luz bendecida, ¿por qué no?
con los raros lenguajes de la errancia.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.