La que no surgió de repente se fue apoderando del reojo
y del final de mi palabra
del último pétalo en la rosa y del cálido aleteo de las tortolitas que
cada mañana visitan el muro y espantan a la iguana enamorada
de mis hojas de corazones verdes que no me atrevo a molestar
esa a quien se le extravía el tiempo y juega a las escondidas con el día
para no perder el aroma de la reina del jardín ni la conversación
entre las mariposas que desayunan con ella
a esa se le quema el tocino el café y olvida a todo el mundo
no por falta de amor… no sabe por qué y le pregunta al sendero
él conoce todas las zonas enigmáticas del alma y sus respuestas
a esa se le aparece el misterio enamorado y cuando la miro disfrazada
de maga sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.