He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca
que alcanza las cumbres del sueño herido
por la sangre de mil llamas apagadas.

He venido a esta orilla y ya no me hallo
ni sombra ni olvido mi carne conjura,
solo un interrogante que dibuja meandros
sobre las vastas llanuras de una Estigia devorada.

No puedo ya desandar el camino, volver a la lumbre,
no puedo trenzar la piel de los jóvenes sauces
para hacer sombreros que protejan tu rostro ausente
en esa umbría que ya no me devuelve tu mirada.

He venido a la orilla con los brazos tendidos
pero ahora solo soy niebla, polvo, olvido, nada.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.