Dejé mi nombre escrito bajo el agua,
para que nadie pudiera encontrarme.
Creí esconderlo intacto entre las piedras,
a salvo de los ojos y del tiempo.
Pero el agua aprendió todas sus letras
y luego las borró de mi memoria.
Desde entonces me llamo cuando callo
y nadie se vuelve al escucharme.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
Tal vez tuve otro nombre. No lo sé.
A veces alguien llama desde el agua.
Mi nombre fluye lejos sin saberme.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.