La patineta se fue lago adentro
con las ruedas girando solas,
como si él siguiera encima.
Abajo no había arriba:
el lago entró a ocupar el lugar de la voz.
Mi papá gritó un nombre
que rebotó sobre el agua, una sílaba por salto,
y se lanzó detrás de él. El lago liso se quebró.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
Las ruedas siguen girando en el lago.
Nadie ha venido a decirles que paren.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.