Viudas negras hilan sobre mi rostro:
Soy almíbar mohoso de pantano
Algodón de azúcar congelado
Retahíla de promesas bajo el sol

La insolencia de mis versos te agria el día
y en voz a borbotones me derramo
Renegando tu existencia, dices te amo
y a susurros crees ingenua en tu ilusión

‘Sé que de amor me lleno dulcemente’
Todo para intentar pedir perdón
No sé por qué me crees, tú, clemente
mientras te cubres la cara con dolor