Viví la madrugada como el que va a la tumba…
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
y recoge a los muertos que parecen dormidos.
Con los ojos, en llamas de azul, enrojecidos…
El día trajo brisa, el mar solo la espuma,
miré hacia tu balcón de ausentes contenidos,
y giró hacia mi frente, la mañana y su bruma
y ese dolor que huele a nicho y catacumba
se fue tornando frío, al ver que mis oídos
huían del lugar donde el amor retumba
y mis labios silentes y todos mis sentidos
recordando otro día, otra noche, otra luna…
renegaban de todos los cielos prometidos.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.